Geoengineering: centralización vs democracia

En este artículo en su bitácora, Steven Levitt expone que hay 6 elementos de ciencia climática, 3 de economía, y 2 tecnológicos que residen en el núcleo de su argumento sobre cambio climático. Además, dicen que son elementos no disputables.
Los elementos científicos:
  1. La tierra se ha calentado en el último siglo
  2. Aún si se detuvieran las emisiones hoy, el CO2 que ya reside en el sistema calentará al planeta en las décadas por venir
  3. El dióxido de azufre expulsado por el Monte Pinatubo enfrío al planeta durante algunos años
  4. Pero los efectos se desvanecieron pronto
  5. Superficies oscuras absorben más luz que superficies claras
  6. Las nubes son más claras que la superficie de los oceános
Los elementos económicos
  1. Una catástrofe es indeseable
  2. Tiene sentido invertir hoy para evitar catástrofes
  3. Los costos de mitigación anuales están estimados en 1 trillón de dólares (numeración anglosajona: 1 billón: mil millones)
Los elementos tecnológicos
  1. Existe un diseño de ingeniería que emite dióxido de azufre en la estratósfera para enfríar al planeta
  2. Existe un diseño de ingeniería que crea nubes en los oceános
Levitt continúa:

¿De verdad? Si algo sale mal, ¿podemos apagar el interruptor y hacer como si nada hubiera pasado? ¿Las soluciones son completamente reversibles? ¿Estamos seguros que el sistema afectado se comportará como antes de la intervención? No me opongo de principio al geoengineering. Simplemente no confío 100% en los argumentos presentados a su favor... [Me pregunto por qué Levitt no menciona el secuestro de carbón, que es la opción más explorada en la ciencia climática -la que he visto yo, se entiende, por lo que hay problema de sesgo muestral-. De entrada, el secuestro parece menos invasivo en el sistema climático global].

Recordemos que la premisa de Levitt y Dubner en SuperFreakonomics (premisa que se ha colado en la discusión electrónica, y que ellos mismos hacen explícita en las entrevistas televisivas que han dado) es que los incentivos descentralizados (en su visión cruciales en todo lo demás) no funcionan en el caso del cambio climático. Ellos piensan que cambiar los incentivos de la sociedad global "is hard to achieve". No compro esta conclusión. Los incentivos globales cambian. Con respecto al cambio climático creo que están cambiando gradualmente, incluso sin política climática global. Otros ejemplos de cambio radical del comportamiento global son, ni más ni menos, las guerras mundiales. En ellas, declaración bélica de por medio, el esquema de prioridades sobre el que se organiza la sociedad es, de un momento a otro, uno diferente. Un tal cambio es el objetivo de la política climática.

Aún si se argumenta que el comportamiento global no ha cambiado -yo creo que sí lo ha hecho- se debe reconocer que la política climática internacional ha sido un relativo fracaso, y que se quiere redimir este diciembre, en Copenhagen. Me podría parecer que el mensaje de Levitt y Dubner es que, en este caso, la solución por incentivos resulta más costosa que el geoengineering. Esa es una idea bien distinta, y centra la discusión en otro terreno. Pero de momento, creo, eso no es claro. Han dicho que los incentivos son, en este caso, ineficientes... Pero el punto de este post es otro. Cuando Levitt dice "existe un diseño de ingeniería" quiere decir existe "Intellectual Ventures", una empresa de inovación (basada en Seattle).

Estamos, pues, en un guión de película de Hollywood: la sociedad global tiene una meta global (detener el calentamiento) por sentir que su civilización corre peligro. Los salvadores (Lora diría, "el muchacho chicho de la película gacha") no son Bruce Willis y sus petroleros sino una empresa poco convencional. Me recuerdo la película Contact, inspirada en un guión/novela de Carl Sagan, en la que un conglomerado internacional se daba a la tarea de construir la máquina de comunicación espacio/temporal. Un gigantismo que fracasa, en ese caso por el terrorismo. La corrupción y el subcontratismoal final termina rescatando la misión y mandando a la doctora Arroway (la bella Foster) por la tubería de gusanos... Levitt y Dubner favorecen al gigantismo empresarial de un proyecto de experimentación con la estratósfera y la atmósfera. Esta solución, cierto, evita el problema de la responsabilidad compartida (que tiene atorada la agenda de mitigación), pero asume tácitamente que el mundo estará muy contento (una vez que se haya logrado organizar) con que unos vaqueros con aspersores (ya en la estratósfera, ya en los oceános) solucionen el crucigrama climático. Un centralismo, en todo caso.

Manuel Sacristán se oponía a la energía nuclear no sólo por los riesgos (que incluso disminuidos por la tecnología, siguen siendo demasiados), sino por el centralismo organizacional que supone. Sacristán pensaba que soluciones tales, gigantismos tales, crean estructuras de dominio, crean hegemonía, y van contra la democracia, contra la facultad del colectivo por asumir las riendas de su destino... Esta dicotomía entre mitigación decentralizada (globalmente) basada en incentivos (de igual índole) y soluciones "Geoengineering" se asemeja mucho al debate político de la energía nuclear (ya que lo trajimos a colación, aquí un buen texto de Enric Tello).

Los críticos de Levitt y Dubner se los comen vivos por pensar que han entendido mal la ciencia y la economía. Tanta alharaca y tanto post aclaratorio por Levitt y Dubner evidencian que, si bien puede ser que no hayan malentendido la ciencia (natural y social) -hay que darles el beneficio de la duda-, sí hicieron un pésimo trabajo de explicarse en el tal capítulo. Si su punto fuera claro como el agua, no hubiera habido debate... Mejor dicho, el debate hubiera sido otro.

¿Cuál es el punto, pues, de Levitt y Dubner? Ellos se preguntan ¿qué solución es la más barata? Y asumiendo que jugar al titiretero con el planeta es solución (supuesto basado en argumentos que no me convencen), pues concluyen rápidamente que la mejor solución es el geoengineering famoso. Punto. Pero sigamos. Pensemos sin conceder que, en efecto, jugar al titiretero resulta lo más efectivo para enfríar al planeta. Pues todavía tendríamos que abordar la cuestión política del asunto, y preguntarnos si vale la pena crear un experimento gigante o si no conviene promover otras medidas... Como sea, en el post de Levitt que se comenta aquí aprendí que no son los únicos promoviendo el geoengineering:
Aquí la lista de políticas ganadoras del Copenhagen Consensus:

Levitt termina el post diciendo:

De acuerdo. Geoengineering merece un lugar en la mesa (lo que me recuerda lo de la hipótesis del promedio de una entrada previa). Pero hay que discutir el conjunto de soluciones hasta el final, incluyendo sus implicaciones sociales y políticas. Allí, por el simple hecho de ser soluciones descentralizadas, mi premisa es que la mitigación y la adaptación están mejor paradas... Pero ya estoy pensando en voz muy alta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Simplemente no confío 100% en los argumentos presentados a su favor [del geoengineering]... "

En el programa "20/20" de ABC, le dedicaron una hora a Superfreakonomics (El programa esta disponible en la pagina de video de la televisora). Ahí de plano dijo que con una manguera, unos cuantos millones de dollares y dos años de tiempo se resolvía el problema del global warming.

"[Me pregunto por qué Levitt no menciona el secuestro de carbón, que es la opción más explorada en la ciencia climática"

Me parece que es muy caro el secuestro, ¿o no?


"..que ellos mismos hacen explícita en las entrevistas televisivas que han dado) es que los incentivos descentralizados (en su visión cruciales en todo lo demás) no funcionan en el caso del cambio climático"

Los incentivos funcionan. El problema es lograr un acuerdo entre paises para que se apliquen incentivos. Los gobiernos no parecen muy presionados a llegar a un acuerdo, a menos de que las reducciones al CO2 sean simbólicas como el Kyoto treaty (por ejemplo, a Bush no le pasó nada por negarse a firmarlo).

Para que la gente se movilice como si hubiera una guerra, es necesario que empiece a ver o creer en los efectos catastróficos. Lo cual no va a suceder por mucho tiempo, y no creo que la palabra de Al Gore sea suficiente.

La cantidad de CO2 que hay que cortar es mucha y la única tecnología lista para "primetime" es la energía nuclear. El problema es que existen muchos prejuicios en contra por parte especialmente de los más preocupados con el global warming.

"Manuel Sacristán se oponía a la energía nuclear no sólo por los riesgos (que incluso disminuidos por la tecnología, siguen siendo demasiados)"

La historia de la energía nuclear no favorece la visión de que los riesgos son grandes, simplemente la cantidad de años reactor que han pasado y solo un accidente catastrofico (Chernobyl) producto de la ineficiencia legendaria de los sovieticos, y otro accidente contenido que solo causo histeria colectiva(Three mile island).

".. sino por el centralismo organizacional que supone. Sacristán pensaba que soluciones tales, gigantismos tales, crean estructuras de dominio, crean hegemonía, y van contra la democracia, contra la facultad del colectivo por asumir las riendas de su destino..."

No se si Sacristan haya sido anarquista (la verdad me vine enterando de su existencia la primera vez que leí este blog).

Entonces Sacristan se opondría también al petroleo: refinerias, plataformas, oleoductos, ¿que más centralismo y gigantismo que ese?.

El gigantismo crea "estructuras de dominio" sobre cuyo control se pelean muchos grupos, pero tambien crean riqueza y eficiencia.

El petroleo, gas natural y muchisimas cosas, no solo recursos naturales, aumentan la riqueza disponible por el solo hecho de hacerse en grande.

Carlos A. López Morales dijo...

A decir por la lista del Copenhaguen Consensus, el secuestro de carbón resulta más caro que otras opciones de ingeniería planetaria.

De acuerdo con lo del consenso entre países. Por eso es que la política internacional al respecto es relativo fracaso. Con decir "Al Gore" no es suficiente. Cierto. Pero pienso en el cambio en el uso del tabaco por ejemplo en la sociedad estadounidense. Un impuesto prohíbitivo y la reprobación social están mandando al tabaco en un declive sostenido. La cuestión es si una modificación de los precios relativos y, acaso, la consolidación de una cultura "no contaminadora" pueden hacer el truco.

El problema con los accidentes/hora-reactor es aquél de "qué tanto es tantito". Chernobyl fue un desastre (lo sigue siendo) y Three Mile Island estuvo a punto de serlo. ¿A qué estamos dispuestos?

Cierto, mis referencias a los gigantismos que crean hegemonía y la posición de S no es clara. S no fue anarquista (aunque mantuvo un diálogo constante con el anarquismo). A decir de sus conocedores más cercanos, S es más un comunista clásico, primero, y un comunista novedoso, por así decir, después, justo cuando se puso a ponderar la cuestión ecologista (y la de otros movimientos, como el pacifista y el feminista). La crítica hegemónica de S a lo nuclear tiene que ver con la cercanía de lo militar y sus estructuras (que, cierto, no mencioné en mi entrada.

Tienes razón cuando dices que hay actividades que crean riqueza con eficiencia sólo cuando se hacen en grande. "Hay de gigantismos a gigantismos" diríamos. El punto que motivó la entrada, no obstante, queda hecho, me parece (aunque un tanto desordenado): Freakonomics y el Copenhaguen Consensus plantean la dicotomía "geoengineering centralista vs mitigación descentralizada". La cuestión no está resuelta, me parece, al menos en los campos tecnológico y climático...

A final de cuentas los aspersores estratósfericos están en la fase de "idea prometedora" (expuesta en un "white paper" de la empresa aludida), y parece que aún faltan los análisis de factibilidad, el prototipo, etc etc... En cuanto a lo climático, pues tengo mis dudas sobre las intervenciones invasivas en un sistema que conocemos poco.
Gracias por comentar!