Alejandro Nadal y la Economía Ecológica

Los de Sin Permiso colgaron una pequeña pieza en la que Alejandro Nadal se lanza contra la econecol.
Yo, por supuesto, me colgué de la lampara.
Comentamos en rojo, como es costumbre...


Alejandro Nadal · · · · ·

20/02/11



Alejandro Nadal, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, acaba de publicar un importante libro de macroeconomía en la editorial londinense Zed Books. [1] Este libro contiene, entre otras muchas cosas, un crítica de las insuficiencias científicas y políticas de la llamada "Escuela ecológica de economía" que está en la base intelectual de buena parte de los partidarios de una política de "decrecimiento". En las Jornadas SinPermiso celebradas en Barcelona el pasado diciembre se suscitó una interesante discusión al respecto. El texto que sigue a continuación ha sido escrito por Alejandro con motivo de esa discusión.

La escuela de economía ecológica ha contribuido a encender un debate importante sobre la sustentabilidad. Eso es innegable, y conviene señalarlo desde el principio. Pero arrastra algunas deficiencias importantes que debería resolver, si lo que pretende es realizar un avance analítico serio y ofrecer una contribución en materia de política económica. Si no las supera, no podrá llevar a cabo un estudio riguroso sobre las fuerzas económicas que conducen a la destrucción del medio ambiente. Peor aún, si no lleva a cabo una crítica profunda de la teoría neoclásica, será asimilada como una variante más de ese discurso que, hoy por hoy, tiene más bases ideológicas que científicas.

(El primer veredicto puede llevar algo razón. Lo segundo, lo de la separación con la neoclásica -que al punto, dice, tiene más base ideológica que cientítica- no tiene mucho sentido. La evaluación de Nadal acierta en las virtudes de la econecol para la sustentabilidad, etc., en que tiene que posicionarse ante la mainstream, por decirlo de algún modo, pero luego se desbarranca al decir que la mainstream no tiene base científica. Eso simplemente es falso.)

El principal problema de la economía ecológica es que no ha sabido poner distancia entre la teoría neoclásica y sus propios planteamientos. De hecho, la distancia que supuestamente separa a la economía ecológica (de ahora en adelante EE) de la economía ambiental neoclásica es mucho más corta de lo que los adeptos a la EE piensan. Es más, se puede decir que para la EE prácticamente no hay otra teoría económica que la neoclásica. Por eso sus referencias a Sraffa o a Marx son o inexistentes o superficiales. Y en cuanto a la teoría macroeconómica se refiere, la EE no acaba de salir de los esquemas engañosos de la síntesis neoclásica y del keynesianismo bastardo. Regreso sobre este punto más abajo.

(El inicio era bueno. O más bien, no era malo. Aquí comienzan los desbarrancos. Hay que decirlo en pocas palabras, aunque suene duro: economía hay sólo una. Poner a Sraffa y a Marx como generadores de una economía que le compita a la mainstream, descentralizada en cientos (¿miles? ¿decenas de miles?) de autores, es un sinsentido. Una exageración. Marx y Sraffa serán titanes. Y podrá preferirlos Nadal a la neoclásica (a la que no le puede poner apellido, precisamente por su multitud). Pero decir que la de Marx/Sraffa son "economía" que hacen lo mismo que la mainstream y por tanto compite en el mismo campo es tirar por los cabellos al argumento. Luego se refiere a la macro, y de allí, apuesto, se refiera a la macro ambiental que Daly propuso hace 20 años y que, hay que decirlo, poquísimos pelaron (me cuento entre esos pocos, pues hice mi tesis de licenciatura sobre esa macro ambiental, en particular un IS-LM-EE dinámico que ya poco se parecía al "Keynesianismo bastardo" que se ve que le disgusta a Nadal. ¡Si tan sólo se hubiera puesto a leer los papers de Blanchard y Fisher que exponen el IS-LM base! Si piensa Nadal que eso es todo lo que hay de macro en la econecol pues se equivoca muchito.)

Existen tres puntos sobre los que la escuela de EE cultiva errores importantes. El primero tiene que ver con su visión sobre el mercado, el segundo se relaciona con la teoría monetaria y el tercero con la teoría y la política macroeconómica. En lo que sigue, pasamos revista a cada uno de estos temas concentrando nuestra atención en algunos ensayos de Herman Daly, uno de los padres fundadores de la economía ecológica.

(Si si. Pero se ve que Nadal no conoce entonces a la econecol. Pensar que en Daly está la EE es un error más grandototote que los que le critica a la EE. Tengo que citar mi experiencia personal, aunque salga la petulancia, y hablando exclusivamente por mí. Pero lo mismo se puede concluir si se prestan miradas atentas a los contenidos de la Journal de la Sociedad Int'l de EE y a otras que han surgido con espíritu similar (La de Industrial Ecology, por ejemplo)... He hecho PhD en economía ecológica, teniendo relación cercana con algunos de los economistas ecológicos más sonados. He conocido y escuchado a otros igual o más sonados, incluyendo a Daly mismo, en tres conferencias de las sociedades estadounidense e internacional de econecol. Y me parece que muy pocos firmarían 100% lo que dice Daly. Todos lo quieren, lo queremos, como fundador y excelente tipo. Pero a pesar de que fueron sus lecturas las que me trajeron al campo, como a una multitud de estudiantes, hay muchas cosas, ahora tal vez la mayoría, con las que no concuerdo. Ese, me parece, es sentimiento generalizado en el gremio, si es que se le puede llamar así. A diferencia del mainstream, la econecol es muy diversa, demasiado diversa, tanto disciplinariamente como políticamente. Reducir el campo al escrito de uno de los fundadores (aunque sea un clásico de la tradición) deja mucho de lado. Casi todo. Si ya está contra la EE ¿por qué no discute a Georgescu-Roegen, para citar al otro clásico? Tal vez Nadal le atribuye a Daly el papel que otros clásicos en otras tradiciones han jugado (i.e., Marx mismo), cuya palabra se ha tomado como letra sagrada. Eso no ocurre en la EE. Y es excelente que sea así. De modo tal que lo que sige se deberĺa titular "Una crítica a la economía ecológica de Daly"...)


Una visión asombrosamente errada y apolítica de la naturaleza de los mercados
1. En algunos de sus ensayos Herman Daly insiste en un enunciado sorprendente: el mercado ha resuelto el problema de la asignación de recursos en una economía de manera eficiente, pero es incapaz de determinar la escala óptima de actividad de una economía (Daly 2002). Este enunciado es realmente sorprendente si se considera el colosal desperdicio de recursos que observamos en las economías de libre mercado al día de hoy, para no hablar del gigantesco proceso de destrucción de ecosistemas que se lleva a cabo por las fuerzas del mercado en todo el mundo. Nada de eso se parece ni de lejos a una buena asignación de recursos y cualquiera que esté preocupado por el medio ambiente debe haberlo notado.

(No coincido con la lectura de Nadal. Daly habla de 3 cosas: el problema de la escala en microeconomía, la ausencia de la escala en macroeconomía, y la eficiencia de los mercados. El colosal desperdicio, al que por supuesto Daly presta atención (pensar de otra forma es mala leche, de plano), se explica en la segunda cuestión, no en la tercera. La lectura de Nadal es errónea.)

Pero por otro lado, más allá de una discusión sobre la evidencia empírica, quizás Daly encuentra que la teoría económica neoclásica ha cumplido su promesa de proporcionar un fundamento racional a la metáfora de la mano invisible. En ese caso, Daly estaría ignorando que los esfuerzos de la teoría de equilibrio general, la versión más desarrollada de la teoría neoclásica, fracasaron en el intento por demostrar que las fuerzas del mercado conducen a un equilibrio competitivo.

(Híjole. Aquí es donde ya comienza a costar trabajo entender las cosas. A ver. Decir que el equilibrio general fracasa al demostrar la existencia del equilibrio competitivo es simplemente un error. La cuestión está más que clara en los manualitos de microeconomía a los que no se les presta la adecuada atención. El equilibrio podrá ser no estable, no único, socialmente injusto, incluso un sub-óptimo social, dependiente de muchos supuestos, algunos formales, algunos de comportamiento, pero está demostradísimo. Le vendría bien a Nadal referirse a los teoremas del bienestar y luego decir que el equilibrio general fracasa en encontrar equilibrios...)

Esto es algo que se conoce desde los años sesenta. Pero por si quedaban dudas, en 1974 se dieron a conocer los teoremas de Sonnenschein, Mantel y Debreu, que hundieron el último clavo en el ataúd de la teoría de equilibrio general.

(Zaz!! A ver. Ya anda enterrando cadáveres. Por lo menos nos referimos a teoremas. Veámos. El teorema al que hace referencia habla de la no necesidad de comportamientos agregados a partir de microfundamentos. En otras palabras, habrá muchas "macroeconomías" posibles soportadas por los mismos fundamentos micro. No hay equilibrios únicos. Podrán ser infinitos. Y por tanto agarra sabor la economía pública. Tome Ud. por ejemplo el teorema de imposibilidad de Arrow, que se fundamenta en la no unicidad del equilibrio (y en la imposibilidad de elegir equilibrios con algún criterio ético de selección que no sea la pareto-optimalidad). Pero Nadal ni se refiere al imposible de Arrow, y estima que la no unicidad es un fracaso cuando es uno de los resultados de mayor potencia de la teoría estándar. Dicho resultado puede de hecho ser la joya teórica de la corona de la mainstream. Pero para darse cuenta hay que tener los dos ojos bien abiertos y los prejuicios analíticos guardados en el cajón de lo inútil.)

Parece que la escuela de la economía ecológica todavía no registra este importante hecho. Pero aún si se quiere evitar entrar en discusiones sobre modelos matemáticos abstractos, baste señalar que existen muchos ejemplos de que el mecanismo de precios flexibles conduce a situaciones altamente inestables. Vaya, para decirlo en una frase, los mercados no poseen un mecanismo auto-regulador que conduzca a un equilibrio. Y, vale la pena recordarlo, la eficiencia en la asignación de recursos de acuerdo con la teoría neoclásica es un atributo de la asignación de equilibrio únicamente (sobre el desequilibrio la teoría neoclásica no tiene nada que decir). Así que eso de que el mercado ha resuelto el problema de la asignación es un desacierto mayúsculo.

(No tiene sentido lógico. El mecanismo de precios conduce a situaciones inestables. Ok. Cuestión que se sabe y que se recoge en los manuales con los que se enseña seriamente micro (Mas-Colell y Jehle/Reny, por decir los que conozco). Pero aún si conduce a un equilibrio inestable, está conduciendo a un equilibrio!!! Por lo que decir que los mercados no tienen un mecanismo autoregulador contradice la premisa! Primero dice que el teorema de Sonnenschein, Mantel y Debreu pone el clavo al ataúd por decir que equilibrios hay muchísimos (se le llama a veces el teorema de "Anything goes"), y luego dice que los mercados no llevan al equilibrio. No creo que sea ésta una visión consistente. Luego BAM! Dice que sobre el desequilibrio la mainstream no tiene nada que decir! Qué cosa! Qué manera de negar las décadas recientes de investigación en economía del desarrollo y de políticas públicas. Pero bueh! Su conclusión -el mercado no tiene resuelto el problema de la asignación- indica que no hay buena comprensión de lo que implican los resultados que refiere. A final de cuentas, cada equilibrio resulta en una asignación, por lo que más bien cabría decir que dicho problema esta "sobre-resuelto" y el asunto es, como siempre, uno de elección de entre las asignaciones de equilibrio. Pero eso no está ni a la mitad de lo que se sabe. La mainstream toma la no unicidad de los equilibrios y le añade la sub-optimalidad, e incluso la no-existencia cuando ocurre, como punto de partida. Lo que para Nadal son los clavos de un ataúd para los economistas son los meros preparativos para ponerse a hablar del mundo real, para hacer economía contemporánea, son acaso los berrinches de una teoría económica que apenas nace para luego madurar en la investigación empírica.)


La incomprensión de la importancia de la moneda y de los flujos monetarios
2. El segundo problema que enfrenta la escuela de EE se relaciona con la importancia de la moneda y de los flujos monetarios. Para Herman Daly y muchos de sus colegas, el problema fundamental de la teoría económica convencional (neoclásica) es su incapacidad para analizar los flujos físicos o de materiales que son la esencia de todo sistema económico. En la versión de Daly y muchos de sus colegas, la teoría económica neoclásica está basada en la falacia del flujo circular de mercancías en un sistema que ignora el hecho fundamental de que los recursos naturales son finitos. Según esta visión de las cosas, los flujos económicos son expresados en términos monetarios y como tales, pueden expandirse sin límite, dando así la impresión errónea de que no hay límites al crecimiento. Según Daly a partir de este comienzo errado que descansa en el "fetichismo monetario" la teoría económica concluye que las cantidades físicas también pueden ser conducidas a un crecimiento ilimitado.

(Esta leyendo mal el aporte de Daly. Esta leyendo demasiado. Daly se refiere a la economía de manual, la que se enseña a millares de estudiantes en el orbe, no a la historia del pensamiento económico. Y en esa economía de manual existe lo que Schumpeter llamó la visión preanalítica, el flujo circular. Daly no atribuye dicho flujo circular como la base de la mainstream, sino que lo pone en la trastienda de la enseñanza de la ciencia.)

En realidad, el punto de partida de la teoría económica es exactamente el opuesto a lo que afirma Daly y sus colegas. Este discurso que llamamos teoría económica comenzó haciendo abstracción de la moneda para emprender el análisis de los fenómenos económicos. Hay varios factores que explican este proceder. Quizás el más importante es que desde su nacimiento, la economía política se vio envuelta en un debate de política económica en el que Smith criticó fuertemente a la visión mercantilista a la que acusaba de confundir la acumulación de metales preciosos con la riqueza de una nación.

Si bien Smith caricaturizó el pensamiento mercantilista, lo cierto es que una de sus conclusiones fue precisamente que la riqueza no era la masa de metales preciosos. Para Smith, el corolario es que para estudiar la riqueza hay que hacer abstracción de la forma económica de esa acumulación de metales preciosos que después fueron asimilados con la riqueza monetaria. Como dice Schumpeter en su Historia del análisis económico la moneda se presentó como una especie de velo, un manto que ocultaba la realidad de los fenómenos económicos.

(Pero esto, a pesar de que está descontextualizado pues Daly no habla de historia del pensamiento económico, no se contrapone a la cuestión del susodicho flujo circular.)

Una vez que se había hecho abstracción de la moneda, también se había eliminado la unidad de cuenta que permitía medir y comparar los objetos físicos heterogéneos. Para poder avanzar en el análisis económico, se necesitaba restituir al mundo de los objetos físicos una unidad de medida. Eso es lo que hace la teoría del valor. O dicho en otras palabras, ¿para qué necesitamos una teoría del valor? La respuesta: para restituir al campo de análisis la posibilidad de realizar operaciones de medida sobre los bienes (físicos y heterogéneos) que ahora van a ser objetos de intercambios y comparaciones.

(Pero al flujo circular lo llaman también "del valor")

Por eso Adam Smith abre su Riqueza de las naciones construyendo una teoría del valor en oposición a una teoría monetaria. Y esta es la trayectoria que siguió la teoría económica neoclásica y ciertamente en su versión más desarrollada, la teoría de equilibrio general. Toda la teoría de precios en el enfoque neoclásico se desarrolla en un esquema no monetario: se analiza la determinación de precios relativos como tasas de sustitución entre bienes físicamente determinados, antes e independientemente de cualquier referencia a la moneda. Posteriormente se introduce la moneda como un dispositivo neutral que no afecta en nada la estructura y niveles de los precios relativos y las funciones de oferta y demanda que les están asociadas. Desde Smith y Ricardo, hasta Arrow y Debreu, pasando por Mill, Walras y Marshall, toda la teoría económica clásica y neoclásica ha seguido el mismo camino.


(No entiendo a qué viene todo esto. El flujo circular es la visión preanalítica de la macro, cuya crítica da pie a la macro ambiental que propone Daly. La cuestión del equilibrio viene de la micro, en la que la noción de escala está presente. Daly se refiere a una separación: que en la macro la escala no aparece. Nadal mismo se refiere tangencialmente a otra, la del teorema tripartita de la no unicidad). Pero luego su discurso las mezcla como si fueran sustitutas una de otra.)


Es cierto que la forma específica de la teoría del valor que cada uno de estos autores ha desarrollado es distinta, pero les une un hilo conductor: la necesidad de establecer un espacio de conmensurabilidad para las "mercancías", de entrada concebidas como objetos físicos bien diferenciados.

Es un gran error pensar que el problema de la teoría económica es su obsesión sobre las magnitudes monetarias y su incapacidad de dar cuenta de los flujos físicos de materiales. De hecho, es exactamente al revés: la teoría económica convencional se encuentra en casa hablando de magnitudes físicas y, en cambio, se encuentra muy incómoda hablando de la economía en términos monetarios. Por eso hay tantos modelos de equilibrio general aplicado que se concentran en flujos físicos de materiales (véase Kandelaars 1999 e Ibenholt 2002)


(Uff. Pero así como hay CGEs que analizan flujos físicos, hay muchos que no lo hacen! Esto es un clarito ejemplo de "cherry picking", o de cuando se dice que el árbol de cereza da frutos azules porque tenemos en la mano justamente las únicas dos cerezas azules que el árbol dió después de dar 400 rojas... Ahora resulta que el énfasis en el mundo material viene implícito en la mainstream...Y si la mainstream se pone incómoda al hablar de dinero ¿entonces quién lo hace?)


Quizás aquí es oportuno recordar el punto de vista de Marx sobre los valores de uso. Éstos, nos dice en varios textos, no nos dicen nada sobre las relaciones sociales de producción en las que existen. La importancia de todo esto para discusiones sobre la destrucción ambiental es que las fuerzas económicas detrás de la destrucción ambiental se expresan en magnitudes monetarias.

(Confieso mi limitada capacidad de comprensión. No entiendo como se hilan los últimos 3 párrafos. Qué lugar tienen los valores de uso marxianos? No acaso se encontraban estos a voluntad de los de cambio? De los precios relativos? La última frase, por lo demás, es falsa. Las fuerzas económicas detrás de la destrucción no se expresan en magnitudes monetarias. Que Nadal nos ilustre con algunos ejemplos con la etiqueta del precio a su lado, por favor.)


Una macroeconomía insuficiente con pésimas consecuencias para las políticas económicas
3. Para Daly, el problema central de nuestro tiempo es determinar la escala óptima de nuestras economías. Por eso recomendó desde 1991 (en un famoso artículo en Land Economics) el desarrollo de una macroeconomía ambiental. Pero su visión sobre la teoría macroeconómica y sobre las prioridades de la política macroeconómica deja mucho que desear. En Daly (2002) señaló que la política macroeconómica está obsesionada por el pleno empleo, la lucha contra la inflación y el crecimiento ininterrumpido. La realidad es que desde los años ochenta, la prioridad de la política macroeconómica en la gran mayoría de los países ha sido la estabilidad de precios. Para lograr la estabilidad de precios se pregona la austeridad fiscal y una política monetaria contraccionista. Los objetivos de pleno empleo y crecimiento fueron abandonados desde esos años. Claro, la expansión del sector financiero provocó la generación de burbujas y episodios de bajas tasas de interés, pero el marco de referencia siguió siendo la estabilidad de precios.

(Nadal no conoce la diferencia entre polica monetaria y política económica, política de oferta agregada y politica de demanda agregada, política de corto y de largo plazos. Y como esa distinción no está clara, no vale la pena abundar. La labor de Daly no es perfecta, qué duda cabe (¿la de quién sí?) Pero críticarla desde los Mediterráneos sin descubrir pues no tiene mucho caso.)


Los seguidores de la recomendación de Daly han recurrido al modelo IS-LM para introducir un componente ambiental. Pero tal parece que no se han percatado de dos cosas. Primero, que ese modelo fue el vehículo que el establishment académico utilizó para desvirtuar y asimilar los principales mensajes de la obra de John Maynard Keynes.

(WOW!! Los seguidores de la recomendación de Daly que hemos recurrido al IS-LM-EE seremos como 5. (Heyes, Lawn, algun estudiante de maestría cuyo nombre se me escapa, y SSS.) Ojalá me equivoque y seamos más, pero lamentablemente la inclusión de dicho componente ecológico en el IS-LM no pegó. No vale desacreditar la econecol con lo que menos de 10 autores, exagerando, han hecho con ese modelo. Además, todos estos casos, que conozco muy bien, pues como dije sobre eso hice mi tesis de grado, tienen como objetivo más bien poco ambicioso el de "enverdecer" la macro de libro de texto. La macro con la que se dan clases en las universidades. El objetivo era construir una herramienta con la que transmitir los preceptos, conceptos, ideas, teorías, etc., de la EE a los estudiantes de economía, de forma tal que se les metiera el gusanito de ponerse a estudiar sustentabilidad y demás. Nada más. Nadal le asigna a esta minúscula literatura un papel que le queda enooorme. Ahora, sus comentarios sobre el Keynesiamismo bastardo pues no caben aquí.)

Los principales mensajes de la obra de Keynes estaban relacionados con la inestabilidad de las economías capitalistas, la incertidumbre que rodea las decisiones de inversión (y la demanda de moneda en general), así como las relaciones entre el sector financiero y los sectores reales de la economía. Ya conocemos la historia: la academia convencional los encontró demasiado subversivos y se dedicó a destruirlos. Parte del éxito del establishment, con los Hicks, Samuelson y Modigliani a la cabeza, se debió a que el propio Keynes no llevó a cabo una crítica más clara y decidida sobre la teoría económica convencional. Si tomamos ese antecedente en cuenta, es claro que el pronóstico para la escuela de economía ecológica no es muy halagüeño.


(Lo dicho. Punto.)


Nota: [1] Alejandro Nadal: Rethinking Macroeconomics for Sustainability (Zed Books, Londres, 2011).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Daly, H. (2002). "Elements of Environmental Macroeconomics" en M. Munasinghe (editor),Macroeconomics and the Environment. Cheltenham: Edward Elgar. (Originalmente publicado en 1991 enLand Economics).
Kandelaars, P (1999) Economic Models of MaterialProduct Chains for Environmental Policy Analysis. Kluwer Academic Publishers.
Ibenholt, K. (2002) "Materials Flow Analysis and Economic Modelling", en R. Ayres y L. Ayres (editores),A Handbook of Industrial Ecology. Cheltenham: Edward Elgar.
Alejandro Nadal es miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.
sinpermiso electrónico se ofrece semanalmente de forma gratuita. No recibe ningún tipo de subvención pública ni privada, y su existencia sólo es posible gracias al trabajo voluntario de sus colaboradores y a las donaciones altruistas de sus lectores. Si le ha interesado este artículo, considere la posibilidad de contribuir al desarrollo de este proyecto político-cultural realizando una DONACIÓN o haciendo una SUSCRIPCIÓN a la REVISTA SEMESTRAL impresa.

--------------------------
Moraleja:  Osea que toma una de las muchas cosas que hizo Daly (la macro ambiental) y media docena de su prole (los del IS-LM-EE, entre los que me cuento, con el objetivo de enverdecer un poco la enseñanza de la macro) y le asigna un papel que no le va (el de las grandes explicaciones, por llamarles así) para criticar la base analítica (el flujo circular) y decir que todo el campo de la EE tiene insuficiencia teórica. No habla de todo lo demás, todo lo que sale publicado en la journal, por ejemplo, ni de todo de lo que se habla en las conferencias internacionales. Es decir, no habla de lo que verdaderamente hace el grueso de los economistas ecológicos.


Si vamos a ponernos a criticar un campo, hagamos referencia al campo mismo. Si no, pues pongamos los nombres y los títulos que se merecen las piezas, por elemental respeto a los lectores y a los integrantes del campo en cuestión. ¿o no?