Nobel 2009





Como diría la amiga Daisy, "¿A qué precio?"
Pues si. Con la mesa patas arriba no se ha podido comentar en detalle los Nobeles de este año (y ya va pa'l mes que los dieron, y que nos lanzamos como el Borras a hacer pronósticos). Aun falta un mes para la ceremonia, así que nos pondremos a mano de a poco.
De mientras, un texto sobre Ostrom. Hay mil y un cosas qué decir al respecto (por ejemplo, las reacciones sangronas de algunos estudiantes de PhDs por ser ella politóloga y, en el que parece colmo de lo incomentable, mujer --por allí alguien dijo "si se lo tenían que dar a una mujer, se lo hubieran dado a Nancy Stokey"). El elitismo sangrón, con todo respeto. Cuentan los estudiantes con los dedos de sus extremidades los libros y autores que ven en los programas de economía, y piensan que no hay más gremio más allá de la AER, la JEL, la QJE, del Mas-Colell, de Lucas-Stokey, de Sargent-Ljungqvist, de la econometría a la Hayashi (que, por cierto, alcanza en él un grado estético con el que Greene sueña) y demás manuales avanzados. (Alguien más dijo ¿"Land Economics? ¿Qué es eso?" con referencia a una de las journals en las que Ostrom tiene trabajo publicado). A mi no me molesta ni tantito que lo gane una politóloga (como tampoco me molesta en lo más mínimo cuando lo gana alguien desde dentro del mainstream). La economía es una ciencia generadora de conocimiento. Y como tal, no creo que pueda alguien venir a reclamar exclusividad de derechos. El Comité Nobel no es, por supuesto, ninguna deidad, pero creo que hay que aprender a mirar las cosas con la cabezota fría, y leer lo que es nuevo para uno con el interés con el que abrió su primer libro de historia económica (por decir alguno).

No sé si sea la primera politóloga (sí es la primera mujer), pero espero que no sea la última.
Se puede hablar, por tal motivo, del famoso "imperialismo de la economía". Y aún en nota más felíz, se puede decir que Ostrom es miembro fundadora de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica, (campo de estudio al que me dedico), por lo que en parte estamos de manteles largos (perdón por la sangronada, ahora la mía, pero si uno no se echa porras ¿quién? :o)
Ostrom. Un Nobel a los comunes.