Agua en México: agotamiento, degradación y precios sombra imputados

El INEGI calcula el PINE, o producto interno neto ecológico y lo publica en el sistema de cuentas económicas y ambientales. El producto interno neto es el PIB menos la depreciación de los acervos de capital. En la literatura de economía ambiental y ecológica se piensa que el PIN debe también contabilizar la depreciación de los acervos de capital natural. De esta forma, el PINE, donde la "E"es por "ecológico", según la literatura, sería un indicador de la sustentabilidad de una economía (en el sentido, se pensaba, que el PINE sería el máximo nivel de consumo que podría ocurrir en un año sin que se agoten los acervos de capital, o "máximo consumo sustentable"). A
partir de un paper clásico de Weitzman se estableció, además, que el PINE equivalía a la función Hamiltoniana cuando se evaluaba en el óptimo. En una entrada nerd habíamos comentado que esta interpretación sólo se mantenía para funciones lineales de utilidad. Como sea, a pesar de que sea muy díficil víncular el PINE observado con economías que optimizan dinámicamente, es
posible usarlo como medida de bienestar en evaluaciones de política pública.

Así pues, viendo los datos del agua en el cálculo del PINE fue posible darse cuenta de dos cosas: 1) cuáles acervos se consideran para el agotamiento 2) los precios sombra imputados.

En lo que hace a lo primero, tenemos que hay dos acervos considerados únicamente: los acuíferos subterráneos y un acervo mucho más efímero que podríamos denominar "agua de calidad aceptable". Es fácil obtener los precios sombra imputados dado que INEGI da los datos en
metros cúbicos y en miles de pesos. Recuerden que el precio sombra es una evaluación del costo de oportunidad (en este caso, en unidades monetarias de ingreso) de una unidad adicional del acervo en cuestión. (Si están familiriazados con las técnicas de optimización, los precios sombra son los multiplicadores de Lagrange, en el caso estático, o las variables de coestado en específicos problemas de opt. dinámica)...

Así pues, tenemos el siguiente comportamiento para cada uno de estos acervos:

Agua subterránea
Fuente: elab. propia con datos del Sist. Nal. de Cuentas Eco y Eco.

Las barras indican volumen en m3. Las líneas punteadas son los precios sombra imputados. Hay un comportamiento esperado: a medida que se agota el acervo sube su valuación. En una economía a la Hotelling tendríamos que el precio de mercado sería igual al costo de producción más el precio sombra (también interpretado en este caso como la renta de escasez). Si asumimos que el "costo de producción" del agua (por infraestuctura, por escurrimiento, etc.) es constante, entonces el precio del agua debería estar subiendo paulatinamente.

Si asumimos que estos precios sombra son los adecuados, al compararlos con los precios que cobra la CNA vemos que hay una transferencia enorme de renta hacia los consumidores por cada metro cúbico. En el caso de lo agrícolas, la transferencia es total.

No obstante, el PINE construído con estos datos no está completo. No hay cálculo sobre el precio sombra imputable al agua superficial. Cada año el país tiene un acervo determinado de agua superficial que deriva de las precipitaciones. La ONU tiene porcentajes de uso "sustentables" de este flujo físico (pero que podría verse como un stock económico): sólo es posible usar alrededor de cierta fracción debido a que el resto se debe destinar a funciones ecológicas, etc. Así, el agua superficial (ríos, lagos, presas, etc.) se convierte en un acervo que bien podría tener un precio sombra positivo (representando escasez). Con todo, parece que es buena hora para cambiar la estructura de precios que se pagan por el agua.